Galeón San José

Buenas y malas noticias sobre el hallazgo en aguas del Mar Caribe de los restos de la Nave Capitana Galeón San José, un navío español que fue hundido en 1708, en medio de una batalla con los ingleses frente a las Islas del Rosario.

Las crónicas de la época señalan que el oro que se habían robado los españoles era más 11 millones de monedas, así como decenas de lingotes del precioso metal, esmeraldas, plata y otras joyas de valor. Eran «bienes procedentes del expolio cultural al que fueron sometidas las culturas prehispánicas durante la época de la Conquista y la Colonia».

También debemos saber que los bienes  hallados en los fondos marinos  procedentes de ciertas épocas  históricas, están protegidos como piezas de valor cultural de la humanidad; la Unesco juega un papel importante en este hallazgo, siendo así no hay mucho que se pueda negociar o llevar al mercado de piezas históricas.

¿Cómo así?, tan pronto se conoció la noticia dada por el gobierno de Colombia sobre el hallazgo del Galeón, el gobierno Español pidió información al gobierno de Santos, argumentando «como propios  todos los tesoros que se transportaban en la época colonial en barcos militares de su país, sin importar que estos hayan sido hundidos en batallas navales o naufragados en aguas caribeñas americanas», descaro enorme tiene el gobierno Español.

El hecho que Colombia no ha suscrito la Convención de la Unesco y la Convención  sobre Derecho del Mar, da cierta tranquilidad, pero que se sienten por las vías diplomáticas los gobiernos de Colombia y España a negociar, produce escozor; es dar papaya, cuando la historia nos dice quién es el adversario,   conocido como  estado invasor.

Al sentar a los dos gobiernos a negociar, no sabemos si el Gobierno Español entrará a reclamar las maderas del barco en si, ó las moneditas que se transportaban en él,  intuyo que van a reclamar moneda por moneda  producto del atraco a nuestras tierras. Conociendo la avaricia de los dirigentes del pueblo español, que no ha cambiado mucho hasta nuestro días, como si estuviéramos trescientos años atrás; no me queda la menor duda, para ellos el atraco y robo eran conductas lícitas, no habían tribunales, solo los de la Santa Inquisición; bajo estas premisas seguro van a reclamar.

La odisea que nos espera, de  entrar a rescatar moneda por moneda, pieza por pieza, lingote por lingote, a una profundidad de más de 600 metros bajo el mar y que debamos entregarle cuentas al Gobierno Español quien se considera el dueño del barco, es una verdadera desgracia.

Y que conste que no estoy hablando mal de nuestra llamada Madre Patria, la historia que no contaron bien nuestros historiadores, está ahí, falta leer entre líneas, para saber que los que llegaron en tres o cinco barquitos en 1492, no eran descubridores, sino invasores y saqueadores, lo peor de su gente que estaba pagado largas condenas en las mazmorras a lo largo y ancho de España.

Batallas jurídicas debe dar el Gobierno Colombiano antes los tribunales, pero primero creo se deben resolver las demandas y reclamaciones de los pueblos indígenas contra el Gobierno Español, por las masacres de sus habitantes y el robo de su patrimonio.

Para cualquier estudiante de primer año de derecho, es entendible lo que sucedió con la llegada en 1492, de esta gentuza inculta, que arrasó con poblaciones como los Incas, Aztecas, Mayas y Chibchas.

Están en mora Tribunales y Cortes en un pronunciamiento serio y de fondo sobre los crímenes de lesa humanidad  en que incurrió la Monarquía Española.

Por último, nuestro Gobierno debe sopesar muy seriamente el costo de este proyecto, cuánto va a invertir, saber si todas las moneditas se encuentran en las ruinas del Galeón o están dispersas; y como sabemos bien que eran robadas, los espíritus o almas de los indígenas masacrados hicieron el trabajo para que el barco se hundiera y las moneditas y demás tesoros desaparecieran como por arte de magia. Y si hay que repartirlas con el Gobierno de Mariano Rajoy, no vale la pena la aventura, puede salir más caro  el caldo que los huevos.

Ahora bien, los colombianos de a pie, sabemos que cualquier fortuna que lleguen a las arcas del Estado colombiano, vía tesoros como los del Galeón, o las fortunas incautadas a las mafias, son fortunas que van a parar en manos corruptas de nuestros políticos, mejor dejemos que las monedas y demás joyas acompañen los restos de los 600 tripulantes que murieron en el hundimiento, sólo paz para los que tuvieron como tumba las profundidades del mar.

 

Héctor Emilio Pacheco

Yebrail Haddad Linero

Yebrail Haddad Linero

Nativo de Ocaña. Es Abogado y Magister en Derecho de la Universidad Externado de Colombia. Se ha desempeñado como profesor universitario, asesor del Consejo Nacional Electoral, Director de Procesos Judiciales y Administrativos de la Gobernación de Cundinamarca, Personero y Alcalde de Ocaña, Director del Sistema Nacional de Bienestar Familiar y Asesor de Gobernabilidad para la Paz del Programa de Naciones Unidas.

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