“De amigos para amigos”… Ya no es, y nunca más será.

Por esta época de fin y comienzo de año, es imposible no recordar los conciertos de música latinoamericana y poesía que por esta época un grupo alucinados de músicos, cantores y poetas durante años realizaron en la ciudad.

El concierto lo hacían llamar “DE AMIGOS PARA AMIGOS”, porque era eso, de unos amigos para otros amigos. Todos quienes lo hacían posible, Juan Carlos, Yesid, Félix Mauricio, entre otros, tenían una vocación desaforada por la música y la poesía que aun hoy no les ha dado un instante de tranquilidad y le ponían una pasión descomunal al certamen que sin duda lo enaltecía y desde luego la fuerza de su corazón para que todo saliera bien dándole su verdadero tamaño histórico.
Así fue, era todo un privilegio estar en esos eventos memorables llenos de música y poesía de todo el continente interpretados por músicos y poetas muy nuestros. Eran momentos majestuosos, inolvidables y mágicos, sobre todo, cuando retumbaba en el recinto la voz del mejor declamador de toda la región, Yesid Manzano. No sabíamos si lo que nos hacía llorar era su voz de trueno que como un halo de otro mundo impregnaba todo, o quizás, era el desgarrador mensaje de sus poemas. Todos los asistentes deslumbrados descubríamos sensaciones que creíamos jamás tener.
Los conciertos realizados eran un fantástico mundo cerrado, con sus propios dioses como en el olimpo, que se despertaban ferozmente respirando los vientos de diciembre para revivir su propia leyenda. Eran desde ese ámbito místico que transcurría el certamen y tenían siempre la misma autenticidad y resonancia. Siempre daban de que hablar.
Quienes nunca nos perdimos estos conciertos de locos, lo disfrutábamos minuto a minuto, y nos llevábamos al terminar, una impresión tan grata que durábamos mucho tiempo en reponernos. Alguna vez invite a una amiga a verlo y al salir me dijo: – Al entrar tuve la impresión de estar en otro mundo, al salir tuve impresión de que fue un sueño y de que este prodigio nunca ocurrió -. Quizás a muchos les resulte extraño este sentimiento, pero les aseguro que ese estremecimiento es el que sentíamos todos. Al terminar el concierto siempre al filo de la media noche, nos reuníamos en la casa de alguno de ellos para comentar sus detalles. Era el comienzo de otro concierto, como otro episodio más que iba hasta el amanecer, y en la que todos nos emborrachamos a muerte y eran los instantes precisos donde no sabíamos si era la realidad la que vivimos o estábamos sumergidos en un fastuoso cuento con final feliz.
Estos conciertos inolvidables, por circunstancias de la vida, ya no se hacen y nunca más se harán. Pero, si por las mismas circunstancias incomprensibles de la vida alguien lo hiciera, jamás nunca sería lo mismo. Quienes lo vivieron en el pasado me darán la razón.
A los días siguientes de cada concierto salía a la venta el CD con la recopilación de todas las canciones del concierto y las declamaciones. Éramos los primeros en hacer fila para comprarlo. Por estos días y recordando estos momentos fascinantes, tuve que buscar los CD y colocarlos, solo por el simple hecho de comprobar de que efectivamente esos conciertos fascinantes y prodigiosos si existieron y no fue una hermosa imaginación más, de las alucinaciones propias que dejan los vientos de diciembre en esta ciudad de locos.

YOD

Yebrail Haddad Linero

Yebrail Haddad Linero

Nativo de Ocaña. Es Abogado y Magister en Derecho de la Universidad Externado de Colombia. Se ha desempeñado como profesor universitario, asesor del Consejo Nacional Electoral, Director de Procesos Judiciales y Administrativos de la Gobernación de Cundinamarca, Personero y Alcalde de Ocaña, Director del Sistema Nacional de Bienestar Familiar y Asesor de Gobernabilidad para la Paz del Programa de Naciones Unidas.

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